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Jueves 7 de
marzo de 2002
Perpetua - Felicidad |
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COMENTARIOS |
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14Estaba Jesús echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, el mudo habló. Las multitudes quedaron admiradas, 15pero algunos de ellos dijeron: -Echa los demonios
con poder de Belcebú, el jefe de los demonios. 16Otros, para
tentarlo, le exigían una señal que viniera del
cielo. 17Él, calando sus
intenciones, les dijo: -Todo reino
dividido queda asolado y se derrumba casa tras casa. 18Pues si
también Satanás se ha dividido, ¿cómo va a mantenerse en pie su reino?
..., ya que decís que yo echo los demonios con poder de Belcebú.
19Ahora, si yo echo los demonios con poder de Belcebú, vuestros
adeptos, ¿con poder de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán
vuestro jueces. 20En cambio, si yo echo los demonios con la
fuerza de Dios, señal de que el reinado de Dios ha llegado hasta
vosotros. 21Mientras el fuerte bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. 22Pero cuando otro más fuerte que él lo asalta y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte el botín. 23El que no está conmigo, está contra mí; y el que no reúne conmigo, dispersa. |
REACCIONES ENCONTRADAS ANTE EL
MENSAJE DE JESUS
Aunque no se indique, hay cambio de escenario: Jesús ya no se encuentra «orando en cierto lugar», sino que «estaba expulsando un demonio, y éste era sordomudo» (11,14a). El sitio aquél, por lo que se ve, es un lugar abierto (cf. v. 29a). El auditorio se compone: a) de un endemoniado sordomudo que empezó a hablar cuando salió el demonio expulsado por Jesús (11,l4ab); b) de una multitud en la que hay de todo: «las multitudes se extrañaron» de la liberación del hombre (11, 14c), pero que más tarde -liberada de sus dirigentes religiosos y de los instigadores políticos que la incitaban a la violencia- tomará partido a favor de Jesús: «Como las multitudes se apiñaban a su alrededor» (11 ,29a); c) de unos objetores anónimos que también forman parte de las multitudes, pero que manifiestan su profundo desacuerdo con la actuación de Jesús y tratan de descalificarlo: «pero algunos de ellos dijeron: "Expulsa los demonios con poder de Belcebú, el jefe de los demonios"» (11,15); d) de unos provocadores que se encuentran también entre la multitud y que tratan de comprometerlo: «Otros, para tentarlo, le exigían una señal que viniera del cielo» (11,16); finalmente e) de una nacionalista israelita que reacciona ante los adversarios y trata de ganarse a Jesús para la causa de Israel: «una mujer de entre la multitud le dijo gritando: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron » (11,27), es decir, que invoca los privilegios nacionales basados en el pasado glorioso del pueblo.
El endemoniado representa la parte del pueblo sometida a la institución oficial/poseída por su ideología: son los que han acogido sin espíritu crítico la doctrina oficial proclamada por los letrados y juristas pertenecientes al partido fariseo. Los fariseos, sin embargo, no aparecen aquí para nada; se explicitarán en la secuencia correlativa. Es «sordo y mudo» por haber 'escuchado' (acogido) una ideología que es contraria al plan de Dios («demonio» adversario de Dios) que le ha dejado 'sin voz' ni voto. Son los fanáticos del sistema que han vendido por cuatro ochavos la libertad de expresión («mudos») y han quedado incapacitados para siempre para poder escuchar a nadie que pudiera poner en cuarentena su seguridad («sordos»). La sordera-mudez es signo, en el lenguaje bíblico, de cerrazón a la palabra de Dios (recuérdese el caso de Zacarías, 1,22). En contrapartida, entre las credenciales del Mesías con las que Jesús acreditó su obra ante los enviados de Juan Bautista, que dudaba de su misión, encontramos la expresión «los sordos oyen» (7,22). Dentro de la comunidad eclesial hay quienes se han hecho 'sordos' al mensaje del Evangelio por miedo a que éste les haga tambalear las seguridades adquiridas, por temor al riesgo que comporta el hecho de estar abiertos al clamor de los más pobres y marginados, a través de los cuales -proféticamente continúa hablando Jesús, el proscrito por excelencia y excomulgado por la religión oficial de su tiempo. La historia se repite.
La liberación del 'sordomudo' desencadena un enfrentamiento abierto. Hay dos clases de adversarios: 1) los que representan la institución oficial y que lo acusan a su vez de endemoniado por excelencia (11,15); 2) los que se aprovechan de la nueva situación creada con la liberación del pueblo para llevar el agua a su molino y que tratan de comprometerlo públicamente (11,16).
COMENTARIO 2
El tema del diablo, del demonio (aunque bíblicamente son denominaciones distintas) ha generado una serie de problemas que se han convertido en asunto de orden público en algunos lugares. Los ritos satánicos, las "misas negras", las sectas satánicas, y hasta los virus del computador... este tema ha estado presente en los esquemas de la religiosidad. Los fariseos y autoridades judías quisieron quitarte fuerza al mensaje de Jesús atribuyendo sus acciones a Belcebú. Para la fe cristiana de hoy es una tentación usar a Satanás como una coartada que excuse de responsabilidades personales y sociales.
En todo caso, el criterio de Jesús es importante: si se expulsa los demonios (cualquier forma de mal que representen), es que el Reinado de Dios está llegando, Ahí donde se hace el bien, ahí se está ganando espacio para el Reino, ahí se lo está construyendo. ¿Sencillo, no? Por eso se dijo de Él -luchador por el Reino como era- que «pasó por el mundo haciendo el bien»... Y también: «Todo lo hizo bien».
FUNDACIÓN ÉPSILON
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