Sábado 16
de marzo de 2002

Heriberto

 

COMENTARIOS

  1. Juan Mateos, Nuevo Testamento (Notas a este evangelio). Ediciones Cristiandad 2ª Ed., Madrid.
  2. Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica), distribuido en España por Ediciones El almendro, Córdoba


EVANGELIO
Juan 7, 40-53
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones Cristiandad 2ª Ed., Madrid, 1987)

40A1 oír estas palabras, algunos de la multitud decían:

-Ciertamente éste es el Profeta.

41Decían otros:

-Este es el Mesías.

Pero aquéllos replicaban:

-¿Es que el Mesías va a venir de Galilea? 42¿No dice aquel pasaje que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?

43Se produjo división entre la gente a propósito de él.

44Algunos de ellos querían prenderlo, pero nadie le puso las manos encima.

45Volvieron entonces los guardias adonde estaban los sumos sacerdotes y fariseos y estos les preguntaron:

-¿Se puede saber por qué no lo habéis traído?

 46Replicaron los guardias:

-Nunca hombre alguno ha hablado así.

47Les replicaron los fariseos:

-¿Es que también vosotros os habéis dejado engañar? 48¿Es que alguno de los jefes le ha dado su adhesión o al­guno de los fariseos? 49En cambio, esa plebe que no conoce la Ley está maldita.

50Los interpeló Nicodemo, el que había ido a verlo al principio, y que era uno de ellos:

51-¿Es que nuestra Ley condena a un hombre sin antes escucharlo y averiguar lo que hace?

52Le replicaron:

-¿Es que también tú eres de Galilea? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.                             

  

COMENTARIO 1


El pueblo anda dividido sobre quién es Jesús: "Al oír estas palabras, algunos de la multitud decían: -Ciertamente éste es el Profeta. Decían otros: -Éste es el Mesías. Pero aquéllos replicaban: -¿Es que el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice aquel pasaje que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?" (vv. 40-42).

Dos opiniones son positivas, pero un grupo niega el mesianismo de Jesús,  basándose en el pretendido ori­gen y lugar de nacimiento. El evangelista no decide; para él, lo único importante es la misión divina (vv. 41b-43). El tercer grupo es hostil a Jesús (v. 44).

La vuelta de los guardias con las manos vacías (v. 45), sin haber prendido a Jesús, provoca la indig­nación de los fariseos. Los guardias se han impresionado al ver a Jesús y los fariseos se exasperan ante la actitud de los guardias, tachando a Jesús de impostor: "Replicaron los guardias: -Nunca hombre alguno ha hablado así. Les replicaron los fariseos: -¿Es que también vosotros os habéis dejado engañar? Es que alguno de los jefes le ha dado su adhesión o al­guno de los fariseos? En cambio, esa plebe que no conoce la Ley está maldita".

Según los fariseos, la opinión oficial es normativa para todos; los individuos no tienen dere­cho a formarse un juicio; desprecian al pueblo, maldito porque no conoce la Ley y no puede practicarla; sólo quienes estudian pueden estar a bien con Dios; la suya es una religión de elite. Los fariseos confunden el conoci­miento de la Ley con el conocimiento de Dios (v. 49).

Nicodemo, fariseo (3,1), apoyándose en la Ley, exige un juicio justo (Dt 1,16-17) (50-51); son las obras (lo que hace), no los prejuicios, las que han de decidir. No se da cuenta de que los fariseos han hecho de la Ley un instru­mento de injusticia. Pero los fariseos atacan a Nicodemo: "¿Es que también tú eres de Galilea? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas" (52). Ellos no respon­den a la cuestión que ha planteado, no atienden a razones; quieren in­sultar a Nicodemo (galileo, como Jesús); lo tachan de ignorante (estu­dia). Están obnubilados por su aversión a Jesús. Ni consideran la posibilidad de que sea el Mesías (un profeta).         

 

COMENTARIO 2 


Hasta en el Supremo Consejo de los judíos, el Sanedrín, hay quien admira y quien defiende a Jesús: es Nicodemo, el maestro que fue a visitarlo de noche y que recibió la revelación de que todos podemos nacer de nuevo, del agua y del Espíritu, a una vida de digni­dad, de libertad y de dicha. Nicodemo recuerda a sus colegas, que tienen decidido un juicio sumario contra Jesús, que a nadie se le puede condenar sin haberlo escuchado y haberle dado oportunidad de defenderse. En respuesta sus colegas lo insultan.

Ahora nos toca a nosotros decidirnos por Jesús, por la humildad y debilidad de Él y de sus discípulos y seguidores, y por la de los pobres y los humillados de la tierra. Él es el Profeta Y el Mesías de la dignidad de todo ser humano. Él anuncia y realiza la voluntad salvifica de Dios que vela por sus hijos y que no deja­rá impune ningún crimen cometido contra los inocen­tes, los pequeños hijos de su bondad.

Ya casi terminando esta Cuaresma de preparación a la Pascua de Jesús, se nos urge a que tomemos par­tido por Jesús, como Nicodemo. A que asumamos la defensa del derecho y de la justicia, de la solidaridad y la paz. A que a pesar de que nos persigan y rechacen como a los profetas, asumamos la causa de Dios que Jesús vino a mostrarnos: la vida en plenitud de todos sus hijos e hijas.


 

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