|
Heriberto |
|
COMENTARIOS |
|
|
|
|
40A1 oír estas palabras, algunos de la multitud decían: -Ciertamente éste
es el Profeta. 41Decían
otros: -Este es el
Mesías. Pero aquéllos
replicaban: -¿Es que el Mesías
va a venir de Galilea? 42¿No dice aquel pasaje que el Mesías
vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de
David? 43Se produjo división entre
la gente a propósito de él. 44Algunos de ellos querían
prenderlo, pero nadie le puso las manos encima. 45Volvieron entonces los
guardias adonde estaban los sumos sacerdotes y fariseos y estos les
preguntaron: -¿Se puede saber
por qué no lo habéis traído? 46Replicaron los
guardias: -Nunca hombre
alguno ha hablado así. 47Les replicaron los
fariseos: -¿Es que también
vosotros os habéis dejado engañar? 48¿Es que alguno de los
jefes le ha dado su adhesión o alguno de los fariseos?
49En cambio, esa plebe que no conoce la Ley está
maldita. 50Los interpeló Nicodemo, el
que había ido a verlo al principio, y que era uno de
ellos: 51-¿Es que nuestra Ley
condena a un hombre sin antes escucharlo y averiguar lo que
hace? 52Le
replicaron: -¿Es que también tú eres de Galilea? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas. |
El pueblo anda dividido sobre quién es Jesús: "Al oír estas
palabras, algunos de la multitud decían: -Ciertamente éste es el Profeta. Decían
otros: -Éste es el Mesías. Pero aquéllos replicaban: -¿Es que el Mesías va a
venir de Galilea? ¿No dice aquel pasaje que el Mesías vendrá del linaje de
David, y de Belén, el pueblo de David?" (vv. 40-42).
Dos opiniones son positivas, pero un grupo niega el mesianismo de Jesús, basándose en el pretendido origen y lugar de nacimiento. El evangelista no decide; para él, lo único importante es la misión divina (vv. 41b-43). El tercer grupo es hostil a Jesús (v. 44).
La vuelta de los guardias con las manos vacías (v. 45), sin haber
prendido a Jesús, provoca la indignación de los fariseos. Los guardias se
han impresionado al ver a Jesús y los fariseos se exasperan ante la actitud de
los guardias, tachando a Jesús de impostor: "Replicaron los guardias: -Nunca
hombre alguno ha hablado así. Les replicaron los fariseos: -¿Es que también
vosotros os habéis dejado engañar? Es que alguno de los jefes le ha dado su
adhesión o alguno de los fariseos? En cambio, esa plebe que no conoce la
Ley está maldita".
Según los fariseos, la opinión oficial es normativa para todos; los individuos no tienen derecho a formarse un juicio; desprecian al pueblo, maldito porque no conoce la Ley y no puede practicarla; sólo quienes estudian pueden estar a bien con Dios; la suya es una religión de elite. Los fariseos confunden el conocimiento de la Ley con el conocimiento de Dios (v. 49).
Nicodemo, fariseo (3,1), apoyándose en la Ley, exige un juicio justo (Dt 1,16-17) (50-51); son las obras (lo que hace), no los prejuicios, las que han de decidir. No se da cuenta de que los fariseos han hecho de la Ley un instrumento de injusticia. Pero los fariseos atacan a Nicodemo: "¿Es que también tú eres de Galilea? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas" (52). Ellos no responden a la cuestión que ha planteado, no atienden a razones; quieren insultar a Nicodemo (galileo, como Jesús); lo tachan de ignorante (estudia). Están obnubilados por su aversión a Jesús. Ni consideran la posibilidad de que sea el Mesías (un profeta).
Hasta en el Supremo Consejo de los judíos, el Sanedrín, hay quien admira y quien defiende a Jesús: es Nicodemo, el maestro que fue a visitarlo de noche y que recibió la revelación de que todos podemos nacer de nuevo, del agua y del Espíritu, a una vida de dignidad, de libertad y de dicha. Nicodemo recuerda a sus colegas, que tienen decidido un juicio sumario contra Jesús, que a nadie se le puede condenar sin haberlo escuchado y haberle dado oportunidad de defenderse. En respuesta sus colegas lo insultan.
Ahora nos toca a nosotros decidirnos por Jesús, por la humildad y debilidad de Él y de sus discípulos y seguidores, y por la de los pobres y los humillados de la tierra. Él es el Profeta Y el Mesías de la dignidad de todo ser humano. Él anuncia y realiza la voluntad salvifica de Dios que vela por sus hijos y que no dejará impune ningún crimen cometido contra los inocentes, los pequeños hijos de su bondad.
Ya casi terminando esta Cuaresma de preparación a la Pascua de Jesús, se nos urge a que tomemos partido por Jesús, como Nicodemo. A que asumamos la defensa del derecho y de la justicia, de la solidaridad y la paz. A que a pesar de que nos persigan y rechacen como a los profetas, asumamos la causa de Dios que Jesús vino a mostrarnos: la vida en plenitud de todos sus hijos e hijas.
FUNDACIÓN ÉPSILON
www.elalmendro.org
epsilon@elalmendro.org