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MIÉRCOLES SANTO
Ruperto
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COMENTARIOS |
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14Entonces uno de los Doce, Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes 15y les propuso: -¿Cuánto estáis
dispuestos a darme si os lo entrego? Ellos quedaron en darle treinta
monedas de plata (Zac 11,12). 16Desde entonces andaba buscando
ocasión propicia para entregarlo. 17E1 primer día de
los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le
preguntaron: Dónde quieres que
te preparemos la cena de Pascua. 18Él
contestó: -Id a la ciudad, a
casa de Fulano, y dadle este recado: «El Maestro dice que su momento está
cerca y que va a celebrar la Pascua en tu casa con sus
discípulos». 19Los discípulos
cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la cena de
Pascua. 20Caída la tarde se
puso a la mesa con los Doce. 21Mientras comían,
dijo: -Os aseguro que uno
de vosotros me va a entregar. 22Ellos,
consternados, empezaron a replicarle uno tras
otro: -¿Acaso soy yo,
Señor? 23Respondió
él: -Uno que ha mojado
en la misma fuente que yo me va a entregar. 24El Hijo del
hombre se va, como está escrito de él; pero ¡ay de ese hombre que va a
entregar al Hijo del hombre! Más le valdría a ese hombre no haber
nacido. 25Entonces reaccionó
Judas, el que lo iba a entregar, diciéndole: -¿Acaso soy yo,
Rabbí? Respondió: -Tú lo has dicho. |
Al contrario que en Mc, es Judas quien pide dinero por entregar a Jesús (v. 14). Judas es el hombre que no ha hecho la opción por la pobreza (5,3), y el afán de dinero lo ha llevado a traicionar el mensaje (13,22). El precio que los sumos sacerdotes ponen a Jesús se encuentra en Zac 11,12 (LXX). Las treinta monedas de plata eran el precio de un esclavo (Ex 21,32).
La escena tiene lugar "el primer día de los Azimos" (fiesta de los panes sin levadura), la tarde de la víspera de Pascua. Son los discípulos los que recuerdan a Jesús que ha de ser preparada la cena. Jesús, consciente de que "su momento" -el de su muerte- está cerca, manda a todos los discípulos a dar el recado a un desconocido.
"Caída la tarde se puso a la mesa con los Doce" (v. 20). "Los Doce" se identifican con "sus discípulos"; se ve el valor simbólico del número, que designa al grupo como el Israel mesiánico. Jesús anuncia la traición, provocando la tristeza y la inseguridad de ellos (v. 21); "mojar en la misma fuente" era gesto de amistad e intimidad.
Y añade: "El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero ¡ay de ese hombre que va a entregar al Hijo del hombre! Más le valdría a ese hombre no haber nacido". Hay una clara oposición entre "el Hijo del Hombre" y "ese hombre", es decir, entre el portador del Espíritu de Dios (3,16) y el que carece de él. Al entregar al Hijo del hombre a la muerte, Judas elimina de sí mismo todos los valores propios del Hijo del hombre y pretende acabar definitivamente con ellos. Renuncia para siempre a su plenitud humana. Prefiere el dinero a su propio ser. La vida del hombre es un camino hacia la plenitud; quien renuncia a ella se condena él mismo al fracaso; más le valdría no haber nacido.
"Entonces reaccionó Judas, el que lo iba a entregar, diciendo: -¿Acaso soy yo, Rabbí? Jesús respondió: -Tú lo has dicho (v. 25). Jesús va estrechando el círculo de los posibles traidores (v. 21: «uno de vosotros»; v. 23: "Uno que ha mojado en la misma fuente que yo"). A la primera denuncia todos reaccionan, excepto Judas: "Ellos, consternados, empezaron a replicarle uno tras otro: ¿Acaso soy yo, Señor?" (v. 22).
A la segunda, Jesús se ve forzado a reaccionar: "Tú lo has dicho" (v. 25).
Sin reproche alguno, Jesús identifica al traidor, aunque no necesariamente a los oídos de todos. Es su último esfuerzo para que Judas tome conciencia de lo que va a hacer y recapacite.
COMENTARIO 2
Ante los discípulos que preguntan el lugar de la celebración, Jesús ordena ir a la "casa de Fulano", la indeterminación quiere señalar que se trata de todo aquel que se siente implicado en la Historia de la Pasión, A él, Jesús se dirige para anunciarle que va a celebrar la Pascua... con sus discípulos. Esta se realiza "al caer la tarde" (v.20) como en la primera multiplicación (Mt 14,15) y como en la sepultura de Jesús (Mt 27,57). Jesús nos alimenta con su entrega. Una nueva Pascua, en la que se realiza la institución de la Eucaristía y la muerte de Jesús, sustituye a la pascua oficial judía.
Pero en medio de este ofrecimiento de vida para los discípulos, Jesús anuncia la presencia de las sombras de la traición que provoca en cada uno de ellos tristeza e inseguridad. El gesto de amistad e intimidad de Jesús: "mojar de la misma fuente", no exime de esa dolorosa posibilidad. De esta forma la amistad se transforma en oposición entre "este Hombre" y "ese individuo"; la acción de este último, motivada por su amor al dinero, elimina todos los valores ofrecidos por el primero. La figura de Judas es un llamado a la reflexión para todo discípulo de Jesús. La "entrega", donación absolutamente gratuita de Dios y de su Hijo, se transforma en "entrega-traición", venta que minusvaloriza el don por un precio irrisorio. La codicia es el motor, capaz de transformar la amistad en voluntad opuesta al querer de Dios y en frustración de la vida.
FUNDACIÓN ÉPSILON
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