Lunes 17
de junio de 2001

Ismael 

 

COMENTARIOS

  1. J. Mateos-F. Camacho El evangelio de Mateo. Lectura comentada, Ediciones Cristiandad, Madrid
  2. Diario Bíblico . Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica), distribuido en España por Ediciones El almendro, Córdoba


EVANGELIO
Mateo 5, 38-42
(trad. Juan Mateos , Nuevo Testamento , Ediciones Cristiandad 2ª Ed., Madrid, 1987)

38Os han enseñado que se mandó:  «Ojo por ojo diente por diente» (Ex 21,4). 39Pues os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra 40al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, déjale también la capa, 41a quien te fuerza a caminar una milla, acompáñalo dos, 42al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.

 

  

COMENTARIO 1


vv. 38-42: Os han enseñado que se mandó: «Ojo por ojo diente por diente» (Ex 21,4). 39Pues os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra 40al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, déjale también la capa, 41a quien te fuerza a caminar una milla, acompáñalo dos, 42al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.

La ley del talión tiene por fundamento el rencor y el deseo de venganza, excluidos también por la limpieza de corazón (5,7). En lugar de continuar la violencia, el hombre debe interrum­pir su curso por todos ]os medios, trabajando por la paz (5,9).

Cediendo del propio derecho para interrumpir el curso de la violencia se ponen los fundamentos para una nueva relación humana.

Hay que prestar ayuda siempre, como corresponde al que vive en el rei­no (5,7).

 

COMENTARIO 2  


La sed de venganza puede desencadenar en la sociedad una espiral ilimitada de violencia. Para evitar esa espiral ya desde muy antiguo las sociedades han buscado mantenerla dentro de ciertos límites. De allí nació la ley del talión, presente en el Código de Hammurabi del comienzo del segundo milenio a.C. y en textos de la legislación bíblica como Ex 21, 23-25; Lv 24, 19-20 y Dt 18, 21.

Desde esta perspectiva la ley introduce un avance de racionalidad en el comportamiento humano evitando una venganza superior al daño recibido. Pero Jesús presenta una exigencia que coloca a sus seguidores en un camino que incluye la renuncia a la respuesta del mismo género a la acción violenta.

El precepto consiste en “no resistir al malvado” (v. 38) y de esa forma la búsqueda de desmontar la espiral de la violencia. Se trata de la adopción de una metodología semejante a la que Pablo recomienda en Rom 12, 19-21. Esto no significa una indiferencia o pasividad frente al mal sino el intento de lograr el restablecimiento del derecho por medios que excluyen el recurso a la fuerza física en favor de la fuerza moral y con actos que pueden ser denominados como de resistencia no-violenta.

Dos de los ejemplos elegidos para ilustrar el principio son suficientemente elocuentes frente a los adversarios de la comunidad cristiana. En el v. 39 se habla de “una bofetada en la mejilla derecha” y en el v.41 a la obligación de “acompañar a alguien una milla”.

La primera cláusula debe entenderse en el marco de las dificultades con el judaísmo sinagogal. La bofetada era el signo y, a la vez, el gesto que sancionaba la exclusión de un integrante de la comunión religiosa. Mateo consigna el mandato de Jesús de no resistir a esta decisión arbitraria del fariseísmo oficial e ir, incluso más allá, de lo que la decisión de dicha autoridad comportaba.

La cláusula referida al acompañamiento en un recorrido quiere responder al privilegio de las tropas de ocupación de hacerse acompañar por los nativos para ayudarse en el traslado de sus pertenencias. Esta humillación debe ser utilizada para desenmascarar la maldad de la acción, concediendo más de lo que se pide. Se trata por tanto, de una advertencia a la conciencia del ocupante de su arbitrariedad e injusticia.

Junto a estas dos cláusulas concretas se colocan otras dos más generales. En un mundo profundamente endeudado, el acreedor podía tomar en prenda el manto del deudor. El v. 40 exige no resistir a esa exigencia, que muchas veces sancionaba legalmente una injusticia y el v.42 amplia este horizonte a un comportamiento en que todos los seres humanos se encuentran, sean deudores cuanto acreedores.

No se deben entender todas estas exigencias como pasivismo o indiferencia frente a la injusticia que nos toca de cerca. Por el contrario, las actitudes nacen de una profunda búsqueda de la justicia y el medio que se emplea tiende a poner de manifiesto el único camino que se puede emplear para conseguirlo: desmontar el andamiaje violento y construir un mundo más racional y humano.


 

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