Martes 25
de junio de 2001

Guillermo 

 

COMENTARIOS

  1. J. Mateos-F. Camacho El evangelio de Mateo. Lectura comentada, Ediciones Cristiandad, Madrid
  2. Diario Bíblico . Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica), distribuido en España por Ediciones El almendro, Córdoba


EVANGELIO
Mateo 7, 6.12-14
(trad. Juan Mateos , Nuevo Testamento , Ediciones Cristiandad 2ª Ed., Madrid, 1987)

6No deis lo sagrado a los perros ni les echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen, y además se vuelvan y os destrocen.

12En resumen: Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo vosotros por ellos, porque eso significan la Ley y los Profetas.

13Entrad por la puerta angosta; porque ancha es la puerta y amplia la calle que llevan a la perdición, y mu­chos entran por ellas. 14¡Qué angosta es la puerta y qué estrecho el callejón que llevan a la vida! Y pocos dan con ellos.     

  

COMENTARIO 1


v. 6: No deis lo sagrado a los perros ni les echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen, y además se vuelvan y os destrocen.

Prudencia. No hay que comunicarlo todo a los hombres de mala voluntad. Aunque el discípulo no excluya a nadie de su amor (5,38.43-48), no por eso ha de ser ciego a la actitud de los demás. El perro y el cerdo eran animales impuros; podrían representar a los que no son «limpios (puros) de corazón», es decir, a los que por buscar su propio interés cometen la injusticia contra el pró­jimo. «Lo santo» es lo que pertenece a Dios; «vuestras perlas» designa la misma realidad como patrimonio de los discípulos y destacando su inmenso valor. El mensaje, propuesto a los que por su modo de proceder son enemigos declarados de él, puede pro­vocar reacciones violentas.

v. 12: En resumen: Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo vosotros por ellos, porque eso significan la Ley y los Profetas.

La Ley y los Profetas (= el AT), considerados antes como profecía del reinado de Dios (5,17), son presentados ahora como código de moralidad. Jesús resume toda la enseñanza moral de esos escritos en el amor que busca el interés del prójimo como el propio. El amor al prójimo requiere iniciativa más allá de la casuística. El principio no puede considerarse exclusivo de la cul­tura judía; representa una norma de moralidad universal. Jesús no viene a fundar una nueva doctrina moral, sino a infundir el Espíritu (3,11); éste hará que el hombre llegue a una entrega tan total como la suya.

La Ley y los Profetas eran profecía del reinado de Dios que va a ser realidad por la obra de Jesús y los suyos (5,17s; cf. 11,13). De ellos se deduce también la norma de moralidad que ha de regir en la nueva sociedad humana (el reinado de Dios) y cuya práctica hará posible Jesús comunicando su Espíritu.

vv. 13-14: Entrad por la puerta angosta; porque ancha es la puerta y amplia la calle que llevan a la perdición, y mu­chos entran por ellas. 14¡Qué angosta es la puerta y qué estrecho el callejón que llevan a la vida! Y pocos dan con ellos.

. Expone Jesús la necesidad de la decisión personal para entrar en el reino (= la vida). No hay que dejarse arrastrar por lo que todos hacen; hay que salirse de la corriente para atinar con la vida. No es difícil entrar por la puerta angosta; sólo que la mayoría de los hombres, deslumbrados por lo más aparente, ni se da cuenta de que existe.

 

COMENTARIO 2  


La liturgia une dos pasajes separados en el Evangelio. El v. 6, de difícil comprensión y que se presenta un poco al margen de su contexto y los vv. 12-14 que ofrecen sucesivamente la llamada “regla de oro” y luego la enseñanza sobre los dos tipos de puertas y los dos tipos de caminos.

Mt 7, 6 consigna la irracionalidad de dos acciones que , por ello, se prohíbe realizar: dar las cosas santas a los perros y arrojar las perlas delante de los cerdos. En ambos casos nos encontramos con dificultades en la compresión de las afirmaciones: en ambos casos no se encuentra una justificación plausible sea para la reacción agresiva en el caso de los animales, mencionados en primer término, cuanto en la naturaleza de la segunda acción. Se ha propuesto el recurso a un original arameo en que en vez de cosa santa habría que leer “aro”, “pendiente”, y traducir “dar” y “arrojar”, respectivamente por “colgar” y “adornar” o “delante de” por “nariz”. La imagen indicaría, entonces, no colgar en el cuello de los canes ni en la nariz de los cerdos ya que esta acción puede provocar la reacción agresiva de unos y otros. En todo caso, la expresión debe entenderse como una enseñanza de moderación y discreción en la presentación del mensaje evangélico.

Mt 7, 12-14. por el contrario está constituido por sentencias con un sentido claramente comprensible. El v.12 se dirige a reglamentar las relaciones interpersonales a por medio de la “regla de oro”. El comportamiento hacia los otros debe ser el que deseamos que ellos tengan respecto a nosotros. Este comportamiento debe ser comprendido como la síntesis de todo el sermón de la montaña, en cuanto compendia toda la ley y los profetas. El amor a sí mismo no es el principio al que se debe subordinar toda acción frente a los demás sino la medida que debe alcanzar. Se trata del mismo principio que en otros lugares del Evangelio es formulado como “Amarás al prójimo como a ti mismo”(cf 19, 19; 22, 39). Por consiguiente se exhorta a construir la propia vida desde el principio de la colaboración con los demás y, para ello, se exige un compromiso social y comunitario ilimitado.

La enseñanza de las dos puertas y los dos caminos (vv. 13-14), que sigue a continuación, es una urgente advertencia en orden a la aceptación del mensaje de Jesús y sus consecuencias. La reacción no puede consistir en una aceptación teórica ni puede agotarse con un entusiasmo inicial. Exige una práctica coherente que entraña dificultades significadas por la afirmación referidas a los calificativos que reciben la puerta y el camino: “estrecha” y “angosta”. El tono perentorio de la exhortación refleja la situación de crisis de una comunidad seducida por la vida cómoda y los placeres. La adecuación al entorno era un riesgo real de la comunidad significado por “la anchura de la puerta” y “la amplitud del camino”. Frente a ese riesgo se recuerda que no es posible “adecuarse a la figura de este mundo que pasa” si se quiere mantener la fidelidad al mensaje evangélico.


 

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