Martes 20 de Junio de 2006

 

COMENTARIOS

  1. J. Mateos-F. Camacho El evangelio de Mateo. Lectura comentada, Ediciones Cristiandad, Madrid
  2. Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica), distribuido en España por Ediciones El almendro, Córdoba


EVANGELIO
Mateo 5, 43-48

(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba )

430s han enseñado que se mandó: «Amarás a tu prójimo...» (Lv 19,18) y odiarás a tu enemigo. 44Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, 45para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos.

46Si queréis sólo a los que os quieren, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen eso mismo también los recaudadores? 47Y si mostráis afecto sólo a vuestra gente, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen eso mismo también los paganos? 48Por consiguiente, sed buenos del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo.

 

  

COMENTARIO 1


v. 43: 0s han enseñado que se mandó: «Amarás a tu prójimo...» (Lv 19,18) y odiarás a tu enemigo.

Ultimo y supremo ejemplo de la limpieza de corazón: el amor a los enemigos. En la frase citada por Jesús al principio, el primer miembro: «amarás a tu prójimo» es cita de Lv 19,18; el segundo: «odiarás a tu enemigo» pertenece a los principios esenios (cf. Sal 139,19-22).

vv. 44-47: Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, 45para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos. 46Si queréis sólo a los que os quieren, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen eso mismo también los recaudadores? 47Y si mostráis afecto sólo a vuestra gente, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen eso mismo también los paganos?

Para los discípulos no hay lugar a distinciones. Ellos, que sufren la persecución (5,10-12), no pueden dejarse llevar del odio.

Jesús propone unas nuevas relaciones humanas, que excluyen en absoluto la violencia. En lugar del odio, el deseo del bien (amor, oración).

«Ser hijo de Dios» significa parecerse a él en el modo de obrar (cf. 5,9). Los discípulos tienen por distintivo el amor universal, no pueden conformarse al uso de la sociedad (recaudadores, paganos), que discrimina entre amigos y enemigos.

v. 48: Por consiguiente, sed buenos del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo.

Con esta frase Jesús descalifica la «perfección» propuesta por los letrados, que consistía en la observancia de la Ley Lo que hace al hombre perfecto (bueno del todo) y semejante al Padre es el amor que no conoce excepciones.

 

COMENTARIO 2 


El mandamiento del amor es el precepto cristiano por excelencia. Pero este valor fundamental del evangelio rebasa lo meramente emocional o sentimental. El amor se traduce en tolerancia, comprensión, fraternidad, solidaridad, reconciliación, servicio, acogida, etc... Y también en el amor auténtico a los adversarios y enemigos. Ahí radica la veracidad y novedad de la propuesta evangélica.

Pero el amor a los enemigos no lo debemos entender como una aceptación pasiva y acrítica del adversario sin más. Exige romper la barrera de separación, buscar por todos los medios hasta agotarlos el acercamiento al contrario, hacer esfuerzos por superar el conflicto, buscar la mutua conversión del corazón. Recordemos que el amor evangélico es un dinamismo transformador de los esquemas mentales montados en ideologías discriminantes y excluyentes. El amor debe ser la fuerza que mueve a la humanidad y la encamina hacia la plenitud del Reino.

El amor eficaz hacia el adversario rompe el circulo vicioso de la venganza, la violencia y la impunidad que adquiere ropajes individuales, institucionales y estructurales. Nuestro compromiso cristiano nos impulsa a destruir estos círculos viciosos para hacer resplandecer la justicia, la verdad y el amor.

 

 

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