Miércoles 21 de Junio de 2006

 

COMENTARIOS

  1. J. Mateos-F. Camacho El evangelio de Mateo. Lectura comentada, Ediciones Cristiandad, Madrid
  2. Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica), distribuido en España por Ediciones El almendro, Córdoba


EVANGELIO
Mateo 6, 1-6. 16-18

(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba )

6 1Cuidado con hacer vuestras obras de piedad delante de la gente para llamar la atención: si no, os quedáis sin recompensa de vuestro Padre del cielo.

2Por tanto, cuando des limosna no lo anuncies a toque de trompeta como hacen los hipócritas en las sinagogas y en la calle para que la gente los alabe. Ya han recibido su recompensa, os lo aseguro. 3Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, 4para que tu limosna quede escondida; y tu Padre, que ve lo escondido, te recompensará.

5Cuando recéis, no hagáis como las hipócritas, que son amigos de rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse ante a ente. Ya han recibido su recompensa, os lo aseguro. 6Tú, en cambio, cuando quieras rezar, métete en tu cuarto, echa la llave a tu puerta y rézale a tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve lo escondido, te recompensará.


16Cuando ayunéis, no os pongáis cariacontecidos, como los hipócritas, que se afean la cara para ostentar ante la gente que ayunan. Ya han recibido su recompensa, os lo aseguro. 17Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, 18para no ostentar tu ayuno ante la gente, sino ante tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve lo escondido, te recompensará.

 

  

COMENTARIO 1


v. 1. Enuncia Jesús el principio general: las obras de piedad no deben practicarse para ganar prestigio ante los hombres y, con ello, adquirir una posición de poder o privilegio. Quienes así obran se privan de la comunicación divina, cesa la relación de hijo-Padre con Dios. Como en 5,12, «la recompensa» consiste en el ejercicio del reinado de Dios sobre los hombres. «Obras de piedad»: dikaiosynê denota en el contexto la fidelidad del hombre a Dios (cf. 3,15; 5,20), expresada según la norma farisea, en las prácticas de piedad: limosna, oración, ayuno.


vv. 2-4. Primera obra de piedad, la limosna. «Hipócrita» es el que finge ejecutando una acción que no corresponde a su actitud interior. La limosna practicada para obtener buena fama entre los hombres obtiene un premio humano, la fama misma. La limosna no debe tener publicidad alguna, sino quedar «en lo escondido», en la esfera del Padre. Su recompensa es la comunicación personal del Padre. Excluye Jesús todo interés torcido en la ayuda al prójimo (5,7.8), según corresponde a «los limpios de corazón». Su premio será la experiencia de Dios en la propia vida (5,8).


vv. 5-6. Segunda obra de piedad, la oración. La oración de los «hipócritas» pretendía también exhibir ante los hombres su piedad personal, con la misma finalidad que la limosna pública. Tal oración es inútil, pues no obtiene la comunicación divina («ya han recibido su recompensa»). Esa oración se realiza en lo más profundo del hombre, donde no llega la mirada de los demás. «Tu cuarto», el más retirado de la casa, y «tu puerta» («echa la llave a tu puerta») son metáforas para designar lo profundo de la interioridad. «El Padre que está en lo escondido» está en paralelo con «vuestro Padre que está en los cielos» (6,1). «El cielo» designa, pues, la esfera divina indicando su trascendencia e invisibilidad; «lo escondido» subraya solamente su invisibilidad. La oración que se hace en lo profundo obtiene el contacto con el Padre. La palabrería en la oración indica falta de fe. El hecho de que el Padre sepa lo que necesita el que ora, muestra que la oración dispone al hombre para recibir los dones que Dios quiere concederle.


vv. 16-18. Tercera obra de piedad farisea: el ayuno. Como en los dos apartados anteriores (6 24 5-6) opone aquí Jesús el ayuno sincero a la conducta de dan a entender que por los hombres. El ayuno ha de hacerse en secreto, sirve para expresar ante el Padre un a actitud íntima Por ser privación de alimento, fuente de vida es símbolo de solidaridad con el dolor de la muerte y expresa su tristeza. Esta tiene que ser interior, no afectada como la de «los hipócritas».

 

COMENTARIO 2 


Jesús cuestiona tres aspectos fundamentales de la práctica religiosa. La limosna, la oración y el ayuno. La limosna no es para ser admirados y aplaudidos. La oración no se puede reducir a una mera apariencia para ser vistos por la gente. El ayuno no es un asunto meramente externo para ganar prestigio. Cuando la religión se convierte en un instrumento para adquirir privilegios, admiración y prestigio no es auténtica.

Toda práctica religiosa auténtica debe partir del corazón y llevar a la conversión sincera y profunda que implica cambio rotundo de mentalidad y de comportamientos respecto a Dios y a los hermanos. Una limosna que no esté fundada en el profundo deseo de construir una sociedad solidaria e igualitaria es mero paternalismo asistencial y deshumanizante. Una oración que no conduzca a la escucha atenta de la voluntad de Dios y a fortalecer el compromiso es una devoción alienante. Un ayuno o sacrificio que no redunde en conversión y compromiso es simplemente un acto masoquista sin sentido. Es hora de revisar y replantear nuestras prácticas religiosas desde los parámetros del Reino. Lo que no sirve para la extensión gozosa del Reino no sirve para nada.

 

 

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