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COMO LEER EL EVANGELIO... Y NO PERDER LA FE
ALBERTO MAGGI 186 págs. ISBN: 84--8005-038-1 |
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Libro escrito en un estilo periodístico y brillante con la finalidad de ayudar a comprender el lenguaje del evangelio. La obra va dirigida a aquellos "no creyentes" que intenten una primera aproximación a los evangelios y a quienes, siendo "creyentes", deseen descubrir las riquezas escondidas en textos tan importantes para la vida del cristiano. Los cuatro evangelios -Mateo, Marcos, Lucas y Juan- son libros que leen indistintamente personas cristianas y no cristianas. Algunos de sus dichos se han incorporado al lenguaje ordinario, y no pocos de sus relatos están profundamente grabados en la mente de la gente. Sin embargo, en los evangelios aparecen expresiones y episodios extraños que no llegamos a entender, porque el entorno religioso y cultural oriental en que fueron escritos difiere notablemente del entorno occidental en que nosotros hemos sido educados. Hay incluso mensajes y relatos aparentemente contrarios al sentido común y a la razón. Este libro ofrece una serie de claves antropológicas, culturales y religiosas de la época en que fueron escritos los evangelios, para mejor comprender su significado hoy. |
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Los evangelios han sido escritos para suscitar la fe en Jesús de Nazaret. Sin embargo, muchos se lamentan de que, con frecuencia, la lectura de estos textos no sólo no suscita la fe, sino que la lleva hasta el punto de ponerla en crisis, debido a que las formulaciones que hay en ellos son frecuentemente un desafío al sentido común.
De ahí que se diga que hay que tener fe para creer lo que se dice en los evangelios. Pero esta afirmación sitúa al no creyente en un círculo vicioso: no puede comprender el evangelio, porque no tiene aquella fe que solamente le puede venir del conocimiento del mismo evangelio...
En todo caso hay que reconocer que el primer encuentro con los evangelios no es alentador. Desde el principio se tiene la sensación de hallarse ante un libro de fábulas o de relatos mitológicos en el que se dan situaciones inverosímiles, con revoloteos de ángeles que resuelven todos los problemas y de demonios despreciables que los crean. Es legítimo hacerse la pregunta: ¿De verdad existían en aquel tiempo los ángeles? ¿Y hoy? ¿Por qué no se aparecen ya?
La actividad de Jesús no presenta menos escollos para su comprensión. Durante su vida, Jesús apenas curó una docena de leprosos. ¿Cómo no preguntarse por qué no curó a todos los que había en su tiempo? Y sobre todo ¿por qué no los cura hoy ya? Él, que tiene el poder de devolver la vida a los muertos, apenas resucitó en total a tres muertos: la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín y Lázaro.... ¿Y los otros? ¿En lista de espera para el día de la resurrección, al final de los tiempos?
Trasmitidos para suscitar la fe, los evangelios plantean enormes interrogantes. ¿Qué puede significar que Jesús haya conseguido quitar el hambre de millares de personas con "cinco panes y dos peces" (Mt 14,17)? Hoy sufren hambre muchas más personas que en tiempos de Jesús... ¿Para cuándo otras multiplicaciones de panes?
El "sermón de la montaña", que se presenta en el evangelio como el discurso más importante de Jesús, se abre con la desconcertante proclamación "Dichosos los pobres de espíritu" (Mt 5,3). En realidad nunca una bienaventuranza ha sido tan temida y evitada como ésta: cuantos viven pobres, a la primera ocasión, abandonan sin ningún lamento la pobreza, mofándose de que Jesús la haya elevado a categoría de bienaventuranza. Y aquellos que no son pobres no comprenden por qué deberían sentirse dichosos sumándose a la nutrida tropa de miserables de este mundo, en lugar de empeñarse en intentar reducir la miseria y la pobreza.
Estos son algunos de los interrogantes que plantea una lectura de los evangelios que no sea acrítica ni fanática. Interrogantes que dependen en parte del hecho de encontrarse el lector ante una traducción de un texto transmitido hace dos mil años en una lengua muerta y con imágenes provenientes de una cultura oriental muy diferente de la occidental.
El autor de este libro, Alberto Maggi, con un estilo brillante y periodístico, da respuesta a estos interrogantes proponiendo una serie de reflexiones dirigidas a aquellos "no creyentes" que intenten una primera aproximación a los evangelios, y a quienes, siendo "creyentes", deseen descubrir las riquezas escondidas en textos tan importantes para la vida del cristiano.
EL AUTOR
ALBERTO MAGGI, hermano de la Orden de los Siervos de María, ha cursado estudios en las facultades teológicas pontificias "Marianum" y "Gregoriana" de Roma y en la École Biblique et Archéologique Française de Jerusalén. Como director del Centro Studi Biblici "G. Vanucci" de Montefano (Mc), se dedica a la divulgación, a nivel popular, de la investigación científica en el sector bíblico mediante publicaciones, programas de radio y conferencias en Italia y en otros países; colabora con la revista "Rocca". Ha publicado en Ediciones El Almendro "Nuestra Señora de los Herejes" y en la editorial Cittadella de Asís "Roba da preti", "Padre dei poveri", 2 vols. (traducción y comentario de la Bienaventuranzas y del Padre Nuestro de Mateo) y ha sido responsable de la transmisión del programa "La Buona Notizia è per tutti!" de Radio Vaticana.
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